Manuel Tolsá
Biografía

Tolsá
en España
Manuel
Tolsá Sarrión nace el 4 de mayo de 1757 en la villa
de Enguera, trasladándose a Valencia para formarse en el
taller de escultura de D. José Puchol, hijo del arquitecto
del mismo nombre, autor de las Escuelas Pías de Valencia.
El escultor Puchol, vinculado a la Academia de San Carlos, influyó
decisivamente en la formación artística de Tolsá,
tanto en su faceta escultórica como en la arquitectónica.
Curiosamente, sin embargo, fueron las obras del arquitecto Gilabert
las que de alguna forma inspiraron sus mejores realizaciones. Hay
una correspondencia entre las obras de Gilabert en Valencia como:
el Palacio de la Aduana, la Iglesia de las Escuelas Pías,
la Capilla de San Vicente en el convento de Santo Domingo, y las
de Tolsá en México como: el Palacio de Minería,
el proyecto de la Iglesia de Loreto, la Capilla de Santo Domingo.
Correspondencias que hacen suponer que existió una relación
directa entre ambos artistas o, al menos, un estudio profundo de
las obras de Gilabert por parte del joven Tolsá.
Nada
se conoce documentalmente de su paso por la Academia de San Carlos
de Valencia, a pesar de haberse declarado explícitamente
alguna vez, discípulo de esta Academia. Ni tampoco aparece
el nombre de Tolsá en el archivo del Gremio de Carpinteros
de Valencia del siglo XVIII, aunque era frecuente entre los jóvenes
escultores, el hecho de entrar en el taller de un maestro para aprender
el oficio.
La
influencia que la fama de un paisano, Fray Francisco Cabezas, nacido
48 años antes, autor en 1761 del proyecto de la iglesia de
San Francisco el Grande de Madrid, debió ejercer en el joven
Tolsá es innegable, dado el contacto que el clérigo
mantuvo con la población de Enguera. Se puede deducir por
la relación que Cabezas tenía con los arquitectos
y escultores de la academia valenciana, que de alguna forma Tolsá
llegó a Valencia con la idea de aplicarse a la arquitectura
y escultura, por consejo de aquél.
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Sí
consta en cambio claramente, que en 1780 Tolsá se trasladó
a Madrid, donde estudió diversas disciplinas artísticas
en la Academia de San Fernando, incluida la pintura. Tuvo allí
como maestro al escultor D. Juan Pascual de Mena, autor del Neptuno
del Paseo del Prado, que llegó a ser director general de
dicha academia. En 1784 logró el segundo premio en el concurso
de primera clase de escultura. Trabajó durante varios años
como escultor en la Corte y fuera de ella, aunque sus obras no están
bien documentadas.
En
1789, Tolsá fue nombrado académico de mérito
de San Fernando, y unos meses más tarde de San Carlos. En
septiembre del año 1790 se le designó académico
director de escultura de la Academia de San Carlos de México,
cargo solicitado por él, el año anterior. Para tal
fin embarcó 76 cajones con copias en yeso de las principales
obras españolas y vaticanas con destino a la Nueva España,
actualmente albergadas en el Museo de San Carlos, México.
Esa
academia había sido creada por disposición de Carlos
III en 1783, dentro de la política institucionalizada de
la fundación de academias, que en la segunda mitad del siglo
XVIII, se extiende por toda la geografía española,
repitiendo el modelo de San Fernando en las principales ciudades:
Valencia, Sevilla, Zaragoza, Valladolid, traspasando incluso el
océano para establecerse en la Nueva España.
El
20 de febrero de 1791 embarcó Tolsá en Cádiz
en la fragata Santa Paula con destino a la capital de México,
donde llegó cinco meses más tarde, después
de hacer escala en La Habana y desembarcar en Veracruz.
Tolsá en México
Tolsá
fue director de escultura de San Carlos de México, a la par
que otro valenciano, Joaquín Fabregat, ocupaba la dirección
de grabado y ambos compartieron sus responsabilidades, junto con
Rafael Ximeno, pintor y académico de Valencia, que en 1793
fue nombrado director de pintura. De esta forma, en los primeros
años de aquella academia, en la segunda tanda de directores,
a excepción de la sección de arquitectura, la influencia
de la escuela valenciana fue manifiesta. Influencia que se amplió
todavía más, al crear Tolsá una clase dedicada
a la decoración en estuco, madera y piedra, con el fin de
introducir un cieno orden en la práctica de la ornamentación
y otra de cerámica, que hacía converger la tradición
alfarera de Manises, y Paterna tan cercanas al escultor valenciano,
con aquella no menos famosa de Puebla.
Tolsá
vivió siempre en la Ciudad de México. No se tiene
noticias de viajes fuera de la Nueva España, dedicado por
completo a su trabajo como arquitecto y escultor y a sus labores
de docencia en San Carlos.
Su
vida familiar se desarrolló con normalidad en la Colonia.
A los pocos años de su llegada, en 1794, casó con
una dama veracruzana, Luisa Sanz Girón, con quien tuvo nueve
hijos. Se relacionó con la aristocracia y con el alto clero,
recibiendo importantes encargos, tanto de la sociedad civil como
religiosa, así como de las clases dirigentes. Perteneció
a los círculos ilustrados, en los que se defendieron los
ideales del progreso y el orden.
En
razón a su cargo de director de escultura de la academia,
fue un propagador activo de las modas neoclásicas, arremetiendo
contra los excesos barrocos.
Por
su actividad en diferentes campos de las artes y del diseño
y por ser el arquitecto que más influencia tuvo en su tiempo
en la Colonia, se llegó a denominar allí el estilo
neoclásico, como el estilo Tolsá.
Ya
jubilado como director de escultura y de arquitectura de la academia
mexicana, murió el 24 de diciembre de 1816.
Texto
tomado del libro Manuel Tolsá, Nostalgia de lo antiguo
y arte ilustrado México-Valencia.
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